Ese talón agrietado que escondes desde hace años. Aquí volverá a verse bonito.
Esos talones agrietados, la piel dura y reseca, los pies que escondes cuando alguien se acerca.
Hidratamos el rostro, usamos crema en las manos, nos arreglamos las uñas. Los pies siempre quedan para el final.
Entonces la piel de los talones se reseca, se endurece y termina agrietándose. Se agrieta, duele al caminar, se engancha en las medias y empiezas a esconderla. Sandalias cerradas en pleno calor. Los pies hacia adentro cuando te sientas. Esa incomodidad de no querer que nadie los vea.
El problema es que frotar fuerte con piedra pómez y usar cualquier crema no lo soluciona. Lo que funciona es una secuencia adecuada: suavizar, retirar la piel dura correctamente y sellar la hidratación para que las grietas no vuelvan.
Y, lo más importante: cómo mantenerlos así por mucho tiempo.























